
- Los motores de flujo axial ofrecen una densidad de potencia muy superior a los radiales
- Permiten reducir el peso total del vehículo eléctrico y aumentar la autonomía
- Su diseño plano y compacto mejora la integración y el rendimiento térmico
- Empresas como YASA están liderando su industrialización para vehículos comerciales
En los últimos años, el mundo del automóvil ha experimentado una transformación vertiginosa. El paso de los motores de combustión a las motorizaciones eléctricas ha traído consigo nuevos retos tecnológicos donde la eficiencia, la potencia y la reducción de peso son aspectos clave. Justamente, en este contexto aparece una de las tecnologías más prometedoras del panorama actual: el motor de flujo axial.
Aunque no es una tecnología nueva —sus orígenes se remontan al siglo XIX—, el motor axial está viviendo una segunda juventud y se perfila como la evolución lógica frente al tradicional motor de flujo radial. Su implementación está ganando cada vez más terreno en vehículos eléctricos de altas prestaciones y se está desarrollando más allá del ámbito experimental. Aquí vamos a contarte qué es, cómo funciona y por qué está llamado a revolucionar la movilidad eléctrica.
Índice
- 1 ¿Qué es un motor de flujo axial?
- 2 Así funciona un motor de flujo axial
- 3 Ventajas frente al motor radial
- 4 Los retos del motor axial
- 5 Casos reales de uso
- 6 Comparativa con motores radiales
- 7 Claves tecnológicas de diseño
- 8 Repercusiones medioambientales y de diseño
- 9 El futuro del motor axial está en la industrialización
¿Qué es un motor de flujo axial?
Un motor de flujo axial es un tipo de motor eléctrico cuyo flujo magnético se desplaza de forma paralela al eje de rotación. Esta característica lo distingue del motor de flujo radial, en el que el flujo eléctrico se mueve perpendicularmente al eje. Su configuración permite una arquitectura en forma de disco, más compacta y ligera, lo que lo convierte en una solución ideal para sectores donde el espacio y el peso importan, como el automovilismo, aeroespacio o incluso la robótica.
A diferencia de los motores clásicos, donde el estator rodea al rotor, en los motores axiales ambos componentes se alinean uno frente al otro. Esto significa menos volumen, peso más contenido y una eficiencia elevada a menores revoluciones.
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Así funciona un motor de flujo axial
La clave reside en el sentido del flujo magnético. En los motores axiales, el campo magnético generado por el estator atraviesa el rotor de manera paralela al eje, lo que permite que toda la energía actúe de forma directa sobre la rotación del eje. Gracias a esta disposición, se obtiene una mayor densidad de par y un mejor rendimiento térmico.
En muchos diseños, como los desarrollados por empresas como YASA, el motor cuenta con una arquitectura de doble rotor y estator intermedio, lo cual mejora aún más la distribución del esfuerzo magnético y mecánico. Estos motores integran una estructura panqueque –un disco plano– que maximiza el aprovechamiento del espacio disponible.
Ventajas frente al motor radial
Los motores de flujo axial ofrecen una serie de beneficios que explican su creciente presencia en vehículos eléctricos de última generación. Destacamos algunas de sus principales ventajas:
- Densidad de potencia superior: En comparación con los motores radiales, los axiales son capaces de generar más potencia en un volumen más reducido. Por ejemplo, el motor más avanzado de YASA ofrece hasta 80 CV/kg, lo que marca un antes y un después.
- Mayor eficiencia térmica: Gracias a su diseño, se disipa mejor el calor y soporta cargas térmicas continuadas sin decaer el rendimiento.
- Reducción de peso: Menores dimensiones y materiales optimizados permiten rebajar el peso del vehículo, lo que también incide en una mayor autonomía.
- Facilidad de integración: Su formato plano facilita la inclusión en diversas configuraciones mecánicas, aportando libertad a los diseñadores de vehículos.
Los retos del motor axial
Pese a todas sus ventajas, los motores de flujo axial no están exentos de ciertas limitaciones y desafíos técnicos. El principal obstáculo históricamente ha sido su complejidad de fabricación y los elevados costes asociados. A diferencia de los motores radiales —más fáciles de producir en masa—, los axiales requieren procesos industriales más precisos y componentes más sofisticados.
En modelos pioneros como el Koenigsegg Regera o el McLaren P1, el uso de motores axiales ha sido posible gracias a presupuestos generosos y una producción muy limitada. Sin embargo, marcas como Mercedes-Benz, a través de su filial YASA, ya están trabajando para democratizar esta tecnología en su futura gama AMG eléctrica.
Casos reales de uso
La implementación real de los motores axiales empieza a verse reflejada en modelos comerciales. Por ejemplo, el Ferrari SF90, McLaren Artura y modelos prototipo como el Concept Mercedes AMG GT XX, han demostrado el potencial de estos sistemas.
Uno de los hitos técnicos más impresionantes lo encontramos en el último motor axial de YASA, que logra 750 kW de potencia máxima (alrededor de 1.000 CV) con solo 12,7 kg de peso. Esto no solo mejora la aceleración y eficiencia, sino que también permite reducir otros elementos como suspensiones, batería o sistemas de frenado, debido al menor peso total del vehículo.
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Comparativa con motores radiales
| Métrica | Motor Radial | Motor Axial (YASA) |
|---|---|---|
| Densidad de potencia | 20 kW/kg | 59 kW/kg |
| Densidad de par | Hasta 133 Nm/kg | 400 Nm (con motor de 25 kg) |
| Enfriamiento | Pasivo / aire | Aceite de alto contacto térmico |
| Formato | Cilíndrico | Disco plano |
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Claves tecnológicas de diseño
El avance más significativo ha venido de la mano de la arquitectura YASA, que se basa en una armadura segmentada sin yugo (‘Yokeless and Segmented Armature’). Este diseño elimina una gran parte del hierro presente en estatores tradicionales, reduciendo el peso en un 80% y, de paso, las pérdidas magnéticas.
Además de aligerar el conjunto, el uso de menos cobre, hierro e imanes permanentes también reduce los costes de fabricación. A largo plazo, esta tecnología se perfila como una alternativa más económica y ecológica.
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Repercusiones medioambientales y de diseño
El uso de motores axiales no solo mejora el rendimiento del coche eléctrico, sino que tiene un efecto positivo sobre todo el sistema. Al ser más compactos y eficientes, se reduce la cantidad de materiales necesarios y se facilita el diseño de sistemas de refrigeración más optimizados. Esto contribuye a recortar la huella de carbono de la producción, así como los costes asociados a la electricidad y mantenimiento.
Además, permite diseñar baterías más pequeñas sin comprometer la autonomía, gracias al menor consumo energético. El menor peso del vehículo también impacta en la eficiencia energética, lo que permite un ahorro de hasta 200 kg en peso total.
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El futuro del motor axial está en la industrialización
Una de las claves para que esta tecnología se extienda a vehículos populares es la capacidad de producir en masa. Actualmente, los procesos son complejos y todavía poco escalables, pero fabricantes como Mercedes-Benz están trabajando en ello. Gracias al laboratorio de innovación abierto por YASA y su colaboración con marcas como Ferrari y Koenigsegg, ya se vislumbra una senda clara hacia la producción industrial.
La iniciativa europea MAXIMA, con participación de universidades y centros de investigación como la UPC (España), trabaja en superar estos retos mediante nuevos desarrollos en los ámbitos electromagnético, mecánico y térmico. Su objetivo es ofrecer soluciones viables que lleven los motores axiales a la calle en modelos comerciales asequibles.
El desarrollo de motores de flujo axial se presenta como una de las ramas más dinámicas y avanzadas del sector eléctrico. Aunque aún está en fase de adopción en el mercado masivo, sus ventajas, tanto a nivel funcional como ambiental, representan un salto cuantitativo en el rendimiento de los vehículos eléctricos de próxima generación. La mejora en las capacidades de producción en masa será clave para que esta tecnología alcance un mayor alcance y una mayor integración en vehículos de todo tipo, desde utilitarios hasta deportivos de alto rendimiento.
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